La ridícula humanización de Cristina, por Augusto Pryor

Hoy tuve la oportunidad de presenciar en televisión algo que no creía que fuera posible. Pude observar un suceso que pocos son capaces de ver en vida. Sí, vi como una persona con mucha soberbia, una verdadera arquitecta egipcia, se transformaba en una ama de casa (¿desesperada?).

En lapsos de esa entrevista en Crónica, donde nuestra heroína dejaba de lado el lujo de las carteras Louis Vuitton y los relojes de oro Rolex, contaba que uno de sus logros fue pintarse las uñas sola, generando la envidia de niñas aún en edad escolar que no pueden hacer frente a semejante desafío. Si señores. Ella pudo y solita.

También explicó que durante su matrimonio con el difunto Néstor Carlos, mucha gente, mal hablada y mal llevada seguramente, decían que ÉL le pegaba con el diario. No sé ustedes, pero yo estoy en contra del maltrato animal, por lo que este comentario me generó indignación. Imagino que en muchos de ustedes generará el mismo sentimiento.

Continuó con su relato humano al decir que de los ’70 a los ’80 ella cocinó, y era lo único que le gustaba hacer de la casa. Un HITO señores. Jamás hubiera imaginado a Cristina Kirchner, en plena dictadura, con el delantal de cocina haciendo milanesas en la sartén. Eso si, de tender la cama o barrer el piso, ni hablar. Para eso estaba la señora que la ayudaba. Ojo no dijo mucama, no sean oligarcas.

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Como ama de casa, seguramente extrañará sus viajes a todo el mundo cuando fue Presidente. ¿Pero quien no?

Uno de los momentos emotivos llegó cuando recordó a su familia, de origen muy humilde y su progreso en las dificultades. Ella trabajó desde los 17, como muchos de ustedes. ¡Era uno más de nosotros y no nos habíamos dado cuenta!

La última vez que lloró fue viendo una película. La arquitecta egipcia se había convertido finalmente en una Mabel cualquiera.

En ese momento fue cuando todo el humanismo se desmadró y se convirtió en una ridiculez absoluta. Cristina dijo que no le entra la ropa… ella que le decía a sus allegados que Macri es hambre, pero que le gusta el puré de calabaza. Ahí fue cuando sucedió todo.

Cristina buscando humanizarse, convirtió su humanización en una sitcom y al final termino ridiculizándose.

Porque Cristina es eso, Cristina es una ridícula.

A Duran Barba aún intentan revivirlo del ataque de risa que sufrió durante esta tarde.

Esperamos su pronta mejoría.

¡Salud!

 

 

Augusto Pryor

twt: @AugustoPryor

8 Comentarios

  1. Anónimo 4 octubre, 2017
  2. Alicia 29 septiembre, 2017
  3. larepublicaonline 28 septiembre, 2017
  4. Veronica 28 septiembre, 2017
  5. juan 28 septiembre, 2017
  6. Bill Dixit 28 septiembre, 2017
  7. Anónimo 28 septiembre, 2017
  8. Santiago Ezequiel Lopez Ducas 28 septiembre, 2017

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