Las mentiras históricas del separatismo catalanista, por Álvaro Zicarelli

 

Ayer domingo se intento celebrar en territorio de la Generalitat de Cataluña un referéndum anticonstitucional (y por ende ilegal) en el que se convocaba a su ciudadanos a expedirse sobre si la actual Comunidad Autonómica debe escindirse del Estado Español y conformar un “Estado Independiente bajo la forma de República”.

Durante la jornada en la que se desarrollo este “simulacro de votación”, el Gobierno y la Justicia española llevaron adelante una ofensiva con el fin de cercar el accionar del Gobierno catalán y las asociaciones independentistas, cerrando los ficticios “Colegios Electorales” y anulando el sistema informático que desde la sede del Centro de Telecomunicaciones e Información del régimen Catalán conectaría a los Centros Electorales y debería realizar el conteo de los sufragios. Al lograrse esto, el Estado Español daba por anulada de facto la intentona independentista.

Si bien desde el año 2010 y luego de que el Tribunal Constitucional declarara inconstitucionales algunos artículos centrales del nuevo Estatuto de Autonomía catalán, lo que fue considerado una nueva declaración de Guerra del “españolismo” contra las “libertades catalanas”, se profundizo un espíritu ultranacionalista que busca desde hace más de 80 años la desconexión de los “Países Catalanes” (Cataluña junto a Andorra, Aragon, Valencia, las Islas Baleares, parte de Murcia y los Pirineos Orientales) del Reino de España.

Para entender como se llega a esta instancia que pone en vilo a la integridad política, económica y cultural de España y destino de millones de catalanes, es necesario traer un poco de luz sobre las falacias que los separatistas usan como argumentos históricos para justiciar su deseo ilegítimo e ilegal de desconectar a Cataluña del resto de España.

 

1. Ramon, Petronila y la inexistente “Confederació d´Aragó i Catalunya”

 

Las élites intelectuales catalanistas más radicalizadas persisten en asegurar la existencia durante del Siglo XII de algo así como una “Corona Confederal” entre el Reino de Aragón y el hasta entonces inexistente “Principado de Cataluña”. Esta mentira histórica se infunda en el unión matrimonial (1161) entre Petronila Ramírez, Reina de Aragón y Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona lo que tras el enlace permitió que ambos fueran co-titulados, “Condesa de Barcelona” y “Príncipe de Aragón”, pero nunca ostentaron el titulo de “Reyes de Aragón y Cataluña” ya que no existía a la fecha el término “Cataluña” y mucho menos el gentilicio “Catalán” amen de que ambos se reconocían vasallos de Alfonso VII de León coronado el 26 de Mayo de 1135, “IMPERATOR TOTIUS HISPANIAE” (Emperador de TODA ESPAÑA).

 

2. “¡La Senyera es Catalana!”

 

Otro de los relatos del catalanismo, en busca de un símbolo unificador de su causa con bases históricas, es el de asignar a la Bandera “cuatribarda roja sobre fondo dorado”, conocida popularmente como la “Senyera”, el rango de “enseña nacional” de aquella inexistente corona catalana-aragonesa. Esta argumentación se comprueba falsa ya que esta bandera fue instituida como emblema de la Casa Real y del Ejercito aragonés 65 años antes del matrimonio entre la Reina Petronila y el Conde Ramon (que hubiera dado supuesto inicio a tal federación real entre Aragon y Cataluña) por parte de Pedro I de Aragón tras su triunfo en la Batalla de Alcoraz (1096) contra el Rey Hudí de Zaragoza, Ahmad Al-Mustaiin.

 

3. “La Diada”: ¿Día Nacional?

 

Una de las festividades fetiches del Nacionalismo Catalán es la denominada: “Diada Nacional de Catalunya” y que por disposición del artículo 8 inciso 3 del Estatuto de Autonomía catalán del año 2006 se celebra cada 11 de Septiembre para recordar la fecha en la que Jacobo Fitz-James, 1er. Duque de Berwick (Hijo ilegítimo del Rey Jacobo I de Inglaterra y y VII de Escocia, ancestro del Premier Inglés Winston Churchill y de la histriónica Cayetana Fitz-James Stuart, XIX Duquesa de Alba) al mando de las tropas leales al Rey Felipe V de España (de la Casa de Borbón) y tras catorce meses de sitio, tomara posesión de la Ciudad de Barcelona.

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La victoria del Bando Borbónico llevo a la promulgación de los “Decretos de Nueva Planta” que abolieron las llamadas “Instituciones Catalanas”.

Este hecho marca un hito en la historiografía independentista al grito de: “¡España nos ha robado nuestras instituciones y y libertades”. Tamaña declaración merece profundizar en los sucesos previos y posteriores a la Diada, para corroborar que tal afirmación es absolutamente falsa.

 

4. “El Hechizado” y el “Juego de Tronos” Español

 

En 1675 al alcanzar la mayoría de edad y tras diez años de regencia de su madre, Don Carlos de Austria asume el trono de España (junto con el de Cerdeña, Napoles, Sicilia y sendos Ducados y Condados) con el nombre de Carlos II, aunque pasaría a la historia, y no sin expresa ironía como “Carlos, El Hechizado”.

Producto de sucesivos matrimonios consanguíneos dentro de la Casa Real española, de sufrir del Síndrome 47/XXY (que lo condenó entre otros males a sufrir hipogonadismo, ginecomastia), infertilidad y cierto retraso madurativo, caracterizó su reinado por la falta de interés del monarca por los Asuntos de Estado, el inmovilismo y las conspiraciones cortesanas.

Producto de la infertilidad que le impidió tener descendencia y de su frágil salud que auguraba una muerte temprana, el monarca decide designar como su sucesor su sobrino nieto, el Principe José Fernando, Elector de Baviera que además estaba emparentado con la Casa Real Española por ser nieto de una Infanta Española y bisnieto del Rey Felipe IV de España, esta designación contó con el apoyo de las Cortes de Castilla y Aragon (que incluían a Valencia y Cataluña) junto con el apoyo del Sacro Imperio Romano Germánico, Inglaterra, los Países Bajos y el Papado.

La sorpresiva muerte del Príncipe bávaro en 1699 y producto de los titubeos propios de su débil personalidad, Carlos II fallece en Noviembre de 1700 sin designar un sucesor, dando inicio a una conflagración sucesoria entre dos bandos: Los “Austracistas” y los “Borbónicos”. Los primeros, defensores de los derechos dinásticos del Archiduque Carlos de Austria y Neoburgo y los segundos del Duque de Anjou, Felipe de Borbon.

Tanto Luis XIV de Francia (Jefe de la Casa de Borbón) cómo el Emperador Leopoldo I del Sacro Imperio (Cabeza de la Dinastía Habsburgo, llamada “de Austria” en España) alegaban derechos sucesorios al trono español por ser ambos hijos de y esposos de Infantas Españolas.

Para la corona francesa el nieto del “Rey Sol”, Felipe de Anjou, era el candidato con mas derechos ya que tanto su Abuela Ana, como su madre María Teresa eran mayores en edad que sus respectivas hermanas españolas emparentadas con el Emperador germánico.

Ante la imposibilidad de todo acuerdo, la ruptura de acuerdos preexistentes por ambas partes, la coronación en Noviembre de 1700 en Madrid de Felipe de Anjou que asciende al trono como Felipe V y algunos errores estratégicos del Virrey Borbónico en Cataluña que se gana la antipatía de parte de la elite condal, se inicia un reacomodamiento de las alianzas en Europa, que llevan al Sacro Imperio, Inglaterra, los Países Bajos y con el apoyo interno de catalanes y valencianos a conformar una alianza “Antiborbónica” que llevarán a gran parte de Europa a 15 años de lucha por el trono español.

Muestra de que durante los años de conflicto no existieron manifestaciones de tintes particularmente catalanistas y mucho menos secesionistas es que días antes de la Capitulación de Barcelona el 11 de Septiembre de 1714, los “Tres Comunes de Cataluña” (Algo así como los 3 poderes de una Provincia argentina) ordenaron publicar una proclama llamando a los barceloneses a: “Derramar gloriosamente su sangre y vida por SU REY (el Archiduque Carlos), por su honor, por la Patria y por la LIBERTAD DE TODA ESPAÑA” (sic).

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Cierto es que el triunfante Felipe V de España ordena la inmediata abolición de los fueros del Principado de Cataluña que junto con los de Valencia, formaban parte de las antiguas Cortes de Aragon, lo que no implicó anulación de “Libertades” alguna ya que en el siglo XVIII no existía el concepto de libertad política que conocemos hoy y solo fueron suprimidos los privilegios de la Nobleza, Clero, Milicia y Alta Burguesía de Aragon.

 

5. Los Borbones: ¿Enemigos de todo lo Catalán?

 

Otro de los mitos del extremismo catalanista es que tras el rotundo fracaso del “Sexenio Democrático” (1868-1873), la “Primera República Española” (1873-1874) y tras la reinstauración de un miembro de la Casa de Borbón, los separatistas de hoy arguyen que se intento aniquilar toda expresión de particularidad catalana a fin de imponer su asimilación a la “Hegemonía Castellana”, esta mentira histórica, cae por si sola al comprobar que durante los reinados de Alfonso XII y Alfonso XIII (1874-1931) las expresiones culturales, políticas y económicas catalanas vivieron un período de autentico esplendor.

Entre 1870 y 1900 se vivió un proceso de auge del catalán como lengua literaria y de cultura conocido como la “Renaixença” junto al fuerte impulso dado por la fundación de varias Empresas literarias y periodísticas nunca antes visto en Cataluña.

En 1879 se fundo el primer diario publicado integramente en catalán, el “Diari Catalá” que además de informar las noticias diarias de la vida regional convocaba abiertamente y sin sufrir censura alguna, a las “fuerzas vivas” catalanas a constituirse en una Institución que pueda participar con su “Particular lengua de los asuntos políticos del REINO DE ESPAÑA” (sic). para lo cual se funda el “Centre Catalá”.

Durante el año 1884, el Centre Catalá, se constituye como partido político para participar de las elecciones comarcales de 1886 pero las internas entre los catalanistas de extracción Liberal y Conservadora lo impidieron por completo.

El año 1885 representantes del Ayuntamiento de Barcelona, de agrupaciones políticas (Centre Catalá), culturales (Academia de la Llengua Catalana) y empresariales (Foment del Treball Nacional) presentan un memorial dirigido al Rey Alfonso XII que incluye reivindicaciones que van desde el aplicar medidas proteccionistas contra los textiles ingleses, el respeto a la autonomía del “Derecho Civil Catalan” y que el Rey de España, al que seguían considerando su soberano, jurara en Cataluña sus “Constituciones Fundamentales”. Dato a tener en cuenta es que en los fundamentos del petitorio los firmantes dejaban constancia de que “No existe intención alguna de romper con la LEGALIDAD CONSTITUCIONAL ni la UNIDAD TERRITORIAL del REINO DE ESPAÑA” ¡Marcada diferencia con los extremistas de hoy que se “Passen pel Cul” la Constitución y la cohesión territorial.

Resulta curioso pensar que existiera en el seno de la Casa Real Española una manifiesta intencionalidad de estancar el pleno desarrollo de Cataluña, habida cuenta de que María Cristina Habsburgo Lorena, Reina Regente de España en nombre de su hijo Alfonso XIII, promoviera a Barcelona como sede de la Exposición Universal de 1888, vidriera de escala internacional de los avances y aplicación de nuevas tecnologías a través de Cataluña en la economía española que reflejaba la excelente sintonía entre la monarquía borbónica y la élites catalanas.

En el próximo artículo ahondaré en las raíces autoritarias y violentas del “Republicanismo catalanista” del Siglo XX y la deriva trágica del independentismo en el Siglo XXI.

 

ÁLVARO ZICARELLI

 

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