Dejó de ser hombre pero no de ser boludo, por Clarita Funes

Hoy fue noticia un hecho que en una sociedad con la mente realmente abierta, como se autoproclama nuestra sociedad, no sería noticia. Con bombos y platillos, salió a la luz una historia que tuvo lugar en noviembre del año pasado en un colegio de La Plata. Resulta que durante un desayuno en la escuela, el profesor Tomás Ramos fue con maquillaje para contarles a su alumnos que ya no era el profe Tomás, sino la seño Quimey. Les aclaró que era lo que ellos conocían “vulgarmente” como un travesti, con ese dejo de tabú constante de llamar a las cosas por su nombre.

La autodiscriminación con la cual estas personas tan “liberales”, y que pregonan la auto aceptación como primer paso hacia la felicidad, continúan creando estigmas respecto de la identidad que ellos mismos eligen. Existe en el país la Asociación de Lucha por la Identidad Travesti y Transexual (ALITT), por ende, sería esencial que ellos mismos respeten y reivindiquen su verdadera identidad: ni hombre, ni mujer… TRAVESTI. Qué loco que una mujer como yo, hetero, conservadora, facha, “basura vos sos la dictadura”, tenga menos mambo con la palabra travesti que los propios travestis.

El profesor continuó su novela explicándoles a sus alumnos que es una “mujer trans”: “Eso significa que yo no nací mujer pero elijo ser mujer”… Chicos yo mañana puedo querer ser unicornio, y aunque mi marido me ponga a falta de un cuerno, dos arriba de la frente, no voy a ser unicornio.

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Lo destacable en este relato que plantea un progresismo con rewind, es el nombre que el profesor eligió para sí mismo como travesti. Como mencioné más arriba Tomás ahora se llama Quimey, que en idioma MAPUCHE (se ve que lo originario es la nueva tendencia), significa lo lindo, lo bello. Un humilde “el seño” Quimey.

En los medios neo progresistas, esos de la posverdad, o sea el 90%, plantearon el suceso como un adelanto, un paso más hacia la igualdad… Todo divino, hasta que dejaron al descubierto el propio prejuicio del profe travesti. Un alumnito, curioso por el acontecimiento, le preguntó a Quimey: “Entonces sos PUTO?”, y el travesti respondió: “No, no significa eso. Lo que vos decís es un varón al que le gustan los varones”…

Como alumna de un profesor homosexual, al que admiro, respeto, y que dedicó sus horas en el aula a enseñarnos matemáticas, en lugar de venir a hacer terapia sobre su identidad de género, exijo el repudio de la comunidad LGTB hacia Quimey, que se retracte en sus dichos discriminatorios, y por la falta de respeto hacia la identidad que eligió. También exijo que les inculque a sus alumnos respeto y buena educación, que el hombre que gusta de otros hombres es homosexual no PUTO, porque mientras la palabra travesti no es despectiva, puto si lo es. Evidentemente, el problema es que la iguana puede cambiar la piel, pero sigue siendo iguana, y que aunque Tomás decidió de dejar de ser hombre, continúa siendo un boludo.

 

Clarita Funes

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9 Comentarios

  1. Dra. Alcira Pignata 5 octubre, 2017
  2. Nestor 4 octubre, 2017
  3. Exequiel Devita 3 octubre, 2017
  4. Melanie Sofia 3 octubre, 2017
  5. Anónimo 3 octubre, 2017
  6. J 3 octubre, 2017
  7. Laura 3 octubre, 2017

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