Santiago Maldonado, por Augusto Pryor

Santiago Maldonado era un chico anarquista, un defensor de las causas mapuches, tatuaba, creía en el amor, era alguien como vos, como yo, pero que no sabía nadar.

Santiago se murió y con su muerte, un montón de personas que él no conocía llegaron a usarlo para su propio beneficio.

Durante 80 días la historia de Santiago fue contada de mil maneras y con mucha fantasía. Santiago no era un buen pibe. Santiago estaba usurpando tierras, Santiago era un delincuente cooptado por un grupo terrorista denominado Resistencia Ancestral Mapuche. Santiago era un terrorista.

Pasaron binoculares, mapuches que vieron como una gendarmería represora se llevaba a uno de los suyos golpeado en una bolsa dentro de una camioneta. Políticos del pasado que ya no vuelven más y zurdos que lo adoptaron como suyo para tener una excusa para marchar porque ya no tienen ni una idea para hacerla propia.

Una justicia que aceptó los condicionamientos de una tribu de 30 personas que le decía cuándo, cómo y dónde buscar en una tierra que según ellos era SAGRADA dentro del territorio Argentino dónde NO HAY TIERRAS SAGRADAS.

Testigos que afirmaban haberlo llevado de un lado al otro del país, periodistas que aseguraban haberlo visto siendo “chupado” acusando directamente al Presidente Mauricio Macri, a la Ministra Patricia Bullrich y a otros más.

Mientras Santiago estaba hundido en el fondo del río Chubut.

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Y después de que el Poder Judicial y la ciencia dijeron que no hubo golpes que provocaron la muerte de Maldonado, vamos a tener a los estúpidos de siempre gritando “Macri basura vos sos la dictadura” o “yo sabía yo sabía que a Santiago lo mató gendarmería” a pesar de que este caso representa una bisagra en la actuación de todos los engranajes de la justicia.

Los peritos en la autopsia concluyeron que el cuerpo estaba ILESO, sin ningún golpe, esta vez los mapuches dejaron que se ahogue, no lo salvaron. Esto es una franca evolución con respecto a Nisman a quien directamente asesinaron a sangre fría por denunciar a Cristina Kirchner y sus pactos con Irán.

A partir de este caso la justicia le manda un claro mensaje a la política y a sí misma sobre una nueva disposición a estar “haciendo lo que hay que hacer” que no tuvo nunca antes.

Santiago Maldonado se murió por huir junto a otros cómplices. El resto es historia y oportunismo Trosko-Kirchnerista.

Mientras termino de escribir ésta editorial veo como los zurdos marchan a Plaza de Mayo sin fundamentos hacia un nuevo papelón argentino.

 

Augusto Pryor | TWT: @AugustoPryor

2 Comentarios

  1. DELIA ESCALANTE 22 octubre, 2017
  2. Anónimo 21 octubre, 2017

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