El kirchnerismo y los paladines de la deuda, por Ignacio Tesón

Si existe un tema económico del cual se jacta el kirchnerismo es el de haber “sanado” de deudas al país, pero no es así. De hecho, sus emisiones de deuda tuvieron un costo sumamente superior al actual.

El costo promedio de las emisiones de 2017 fue del 4,8%. En cambio, las emisiones más importantes del kirchnerismo en dólares rondaron en promedio del 12 por ciento.

En mayo de 2007, la ex ministra Felisa Miceli colocó un bono por 750 millones de dólares a 10 años de plazo, a cambio de una tasa de interés del 8,4% anual. Su sucesor, Miguel Peirano, realizó en 2007 dos emisiones del Bonar X, a 10 años, en abril y en mayo al 8,4%, mientras que en noviembre se colocó otro al 10,5% y también suscribió una nueva emisión en forma directa a Venezuela del Boden 2015 al 10,4 por ciento. En la presidencia de Néstor Kirchner, el ministro Carlos Fernández pagó, en una colocación directa a la Venezuela de Hugo Chávez, en agosto de 2008, cerca del 14%. En el bono del canje de la deuda de 2010, impulsado por el entonces ministro Amado Boudou, para los intereses devengados desde el 31 de diciembre de 2003 se entregó un bono Global 2017, con una tasa del 8,7%. Luego, el propio Kicillof, en abril de 2015, pagó el 8,9% por un bono a 9 años por una colocación de 1415 millones de dólares en Bonar 2024.

Al margen de haber pagado barbaridades durante la era K, cabe decir también que si bien la tasa que paga Argentina aún es alta comparada con los países de la región, desde la asunción del nuevo gobierno las tasas que paga el país no han dejado de decrecer. Si tomamos el período transcurrido de enero de este año a hoy, bonos como el A2E7 cuya emisión fue a una tasa de 6,875% hoy cotiza en mercado secundario con una tasa anual de aproximadamente 5,75%. De igual manera, el bono centenario AC17 fue emitido con un costo de 7,125% y actualmente cotiza en mercado secundario pagando aproximadamente 6,80%. En criollo, Argentina pagará menos por sus próximas emisiones de deuda.

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Un caso que resume perfectamente el salto en la confianza existente a Argentina como país es el mencionado previamente Bonar 2024. Emitido originalmente unos meses antes de la asunción de Macri, no ha dejado de subir en su precio.

Sin embargo, si nos comparamos con los países de la región, Argentina debe aún recorrer un larguísimo trecho para pagar por sus deudas lo mismo que países de similares características. El promedio de tasa por la deuda de largo plazo en países emergentes ronda 4.5% mientras que el promedio de tasa por los bonos de largo plazo en Argentina oscila aún por arriba.

Gentileza Bloomberg.

En el grafico vemos la evolución de la tasa promedio pagada actualizada al mes de Julio. Sin embargo, la diferencia fue achicándose aún más.

Además de una implicancia directa en el pago de intereses por las deudas contraídas, la baja en las tasas tiene una influencia directa en la llegada de inversiones. Una tasa menor implica que los flujos futuros de dinero derivados de los proyectos llevados a cabo en el país poseen una tasa de descuento menor. Esto significa que el valor actual del dinero aumenta y por lo tanto es mas productivo invertir en el país. Traducido a lenguaje coloquial, implica que invertir en Argentina es menos riesgoso y más fructífero ya que cuando uno establece un presupuesto “castiga” los posibles flujos de dinero por su riesgo asociado.

En conclusión, aquellos paladines K que hablan tan duramente de la deuda contraída deberían rememorar el pasado y rever sus discursos. La década pasada terminó con un nuevo default y varios millones de intereses pagados sobre las tasas actuales del gobierno Macrista. El país aún paga tasas altas respecto a sus pares, pero esa diferencia se está achicando con el tiempo.

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La diferencia fundamental en materia fiscal entre la etapa K y la actual es la forma de financiar el gran déficit fiscal que actualmente posee el país. Mientras que en el pasado se financiaba el exceso de gasto con emisión monetaria, la actual dirección ha decidido hacerlo mediante la toma de deuda. Esto nos lleva a una de las mas grandes contradicciones del arco opositor: se quejan por un supuesto ajuste, déficit fiscal y al mismo tiempo por la toma de deuda. Ambos son incompatibles, el dinero gastado de más debe financiarse de alguna manera. Actualmente Argentina tiene un déficit de aproximadamente 5%, esto significa que el gobierno está gastando un 5% sobre el dinero disponible. Cobrar mas impuestos no es una solución viable, la presión tributaria es record. Solo se puede bajar el gasto, o financiarlo artificialmente con alguno de los métodos mencionados. Durante el Kirchnerismo el resultado fiscal pasó de un superávit inicial de 2,1% a un déficit de 7.2%. Los planes del gobierno preveen una baja gradual del déficit a lo largo de la gestión.

 

 

Historial de deudas K: Martín Kanenguiser.

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